Cobre martillado
Cada pieza se forja a mano, golpe a golpe, siguiendo una tradición previa a la Colonia. Ollas, jarras y adornos brillan con el color cálido del cobre puro, único en cada martillazo.
Cobre martillado, guitarras de Paracho, aguacate de la meseta y artesanía purépecha: la tienda que lleva la tradición michoacana a todo México.
Michoacán es tierra de lagos, volcanes y manos que tejen historia. Entre Pátzcuaro, Janitzio y la Meseta Purépecha, cada pueblo guarda un oficio: el cobre que se martilla al fuego, el barro cocido en hornos de leña y la madera que canta en forma de guitarra.
Cada noviembre, millones de mariposas monarca llegan a los santuarios de la Reserva de la Biosfera para invernar entre los oyameles. Es uno de los fenómenos naturales más asombrosos de América y un símbolo vivo del estado.
En la noche del 1 de noviembre, Janitzio y Pátzcuaro se cubren de cempasúchil y veladoras. Las familias purépechas honran a sus difuntos en los panteones, entre música de banda y aroma a copal, una de las celebraciones más profundas de México.
La lengua y las costumbres purépechas siguen vivas en la meseta: danzas como los Viejitos, música de pirekuas y textiles bordados a mano. Cada comunidad conserva su propio sello dentro de una misma raíz cultural compartida.
Cada pieza se forja a mano, golpe a golpe, siguiendo una tradición previa a la Colonia. Ollas, jarras y adornos brillan con el color cálido del cobre puro, único en cada martillazo.
Paracho es cuna de luthiers: aquí nace buena parte de las guitarras artesanales de México. Maderas seleccionadas y manos expertas dan forma a instrumentos que viajan a escenarios de todo el mundo.
Michoacán produce más de la mitad del aguacate que consume el planeta. El clima de la meseta y el volcán le dan a cada fruto una cremosidad y sabor que se reconoce en cualquier mercado.
Los alfareros de Capula pintan puntos de colores sobre catrinas y soles de barro, mientras Ocumicho es famosa por sus diablos de arcilla llenos de humor. Cada pieza cuenta una historia distinta.
Los rebozos y blusas bordadas a mano llevan hilos de colores intensos: rosa mexicano, turquesa y amarillo entrelazados en patrones que las mujeres purépechas heredan de generación en generación.
La charanda es un aguardiente de caña típico de Uruapan, mientras el mezcal michoacano se produce con maguey de la región. Ambos destilados guardan el carácter fuerte y noble de la tierra.
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